Rosa azul

Rosa azul

domingo, 2 de enero de 2011

El soñador




Una vez vino del desierto a la gran ciudad de Sharia un hombre que era
un soñador, y no tenía nada más que sus ropas y efectos personales.
Mientras caminaba por las calles miraba con asombro los templos,
torres y palacios, pues la ciudad de Sharia era de gran belleza. Habló
mucho con los paseantes, preguntándoles sobre su ciudad, pero ellos no
entendían su idioma, ni él el de ellos.

A medio día paró delante de una gran posada. Estaba construida de
mármol amarillo y la gente entraba y salía constantemente. "Debe ser
un lugar sagrado" se dijo así mismo y entró. Pero cual fue su sorpresa
al encontrase una sala de gran esplendor y una gran compañía de
hombres y mujeres sentadas en varias mesas. Estaban comiendo y
bebiendo mientras escuchaban a los músicos. "No" dijo el soñador, esto
no es un lugar de adoración. Debe ser una fiesta dada por el príncipe
al pueblo en celebración de algún gran acontecimiento.

En aquel momento, un hombre a quien tomó por el esclavo del príncipe,
se le aproximó y le dijo que se sentara. Fue servido con carne y vino
y con los mejores dulces. Cuando estuvo satisfecho, el soñador se
levantó para partir.






Un hombre grande le paró en la puerta, estaba magníficamente vestido
"Seguramente debe ser el mismo príncipe" dijo el soñador en su inmenso corazón
y se inclinó y le agradeció. Cuando el gran hombre habló en el idioma
de la ciudad: "Señor no has pagado tu comida", el soñador no le
entendió y volvió a agradecerle de corazón. Cuando el hombre grande
miró mas de cerca al soñador. Y vio que era un extranjero, vestido, eso
sí, en pobres ropas y que no tenía por lo tanto de donde pagar su
comida. El hombre golpeó sus manos y a su llamada vinieron cuatro
vigilantes de la ciudad. Cuando cogieron al soñador entre ellos
situándose dos a cada lado, el soñador les miró con placer. "Estos"
dijo, "son hombres distinguidos".

Caminaron juntos hasta la Casa de Justicia y entraron. El soñador vio
delante suyo, sentado en un trono, a un venerable hombre con gran
barba y vestido majestuosamente. Y pensó que era el rey. Y se alegró
mucho de haber sido traído ante él.

El vigilante relata al juez, que era aquel venerable hombre, el cargo
contra el soñador y el juez le asigna dos abogados, uno para presentar
el cargo y el otro para defender al extranjero. Y los abogados se
pusieron de pie, uno detrás del otro y presentaron cada uno sus
argumentos. Mas el soñador pensó que estaba escuchando su bienvenida y
su corazón se llenó de gratitud hacia el rey y el príncipe por todo lo
que estaban haciendo por él.

Así, la sentencia le fue dada al soñador, a quien se le colgó en su
cuello una tableta con su crimen escrito y se le hizo atravesar la
ciudad sobre un caballo sin ensillar, con un trompetista y un
tamborilero precediéndole. Los habitantes de la ciudad corrieron hacia
esta comitiva al oír el ruido y cuando vieron al soñador se rieron de
él. Y los niños corrieron detrás suyo en grupos, de calle en calle. Y
el corazón del soñador estaba extasiado y sus ojos brillaban al
mirarlos, pues para él, la tablilla era un signo de bendición del rey
y la procesión era en su honor.






Durante dicho recorrido, vio entre la multitud a un hombre que era del
desierto como él y su corazón se llenó de alegría y le gritó:
"¡Amigo! ¿Donde estamos? ¿Qué ciudad anhelada por el corazón es esta?
¿Cual es la raza de estos huéspedes pródigos que celebran al huésped
afortunado en sus palacios, cuyos príncipes son sus compañeros y cuyos
reyes ponen sobre su pecho un amuleto y le abren la hospitalidad de
una ciudad que desciende del cielo?

Y aquel que era también del desierto no le respondió. Solo sonrió y
sacudió ligeramente su cabeza. Y la procesión siguió de largo. Y el
rostro del soñador siguió transportado de alegría y sus ojos llenos de
luz.

(Pensamiento masónico)








3 comentarios:

KангеЛ dijo...

Descubrir el sabor a chocolate que me envuelve mientras aspiro del aire la sensualidad de este baile...

lauviah dijo...

Sin finuras diria,,,,, " ante una violación inminente relájate y disfruta",,,

En mi anda la masonería por herencia, ,,,,, la vida la vemos como la queremos ver ,,es una opción.

Chocolate puro ( mi predilección),, amargo en el primer paladar ,,intenso en el siguiente ,,.

Es lo que tiene lo puro lo virgen ,,te ofrece su verdadero sabor.

Curioso si lo tomas en pequeñas cantidades es beneficioso para la salud ,,un atracón de el,,, peligroso.

Esta cancion , sensual como el chocolate puro.

KангеЛ dijo...

Creo que no solo la vemos como la queremos ver, sino que la vivimos de la manera que queremos vivir.
Quizás, si nos dejáramos llevar, descubriríamos su tamaño real, y si nos pillamos un atracón de lo que sea, pues bienvenido sea... ya nadie nos quitaría el placer de haber saboreado tanta pureza, y tanta sensualidad...
(Me gusta el riesgo)